Rosa Paredes es mi nombre. Un bonito día de primavera, tuve la inmensa suerte de venir a este mundo tan grande y lleno de todo. Fuí viviendo la vida y haciendo lo que me gustaba. Un día me senté delante del teclado del ordenador y le dí a las teclas. !!Que maravilla!!
Estaban contentas y se pusieron a bailar frenéticamente por la pista. No paraban. Le dieron a todo. Muñeira, sevillanas, sardanas, jotas, tangos, vals...
Se quedaron extenuadas, pero se lo pasaron genial. A partir de ese momento, en el que descubrieron que el bailoteo era lo suyo, no dejaron de danzar. Es por ello que, todos los días, limpian sus zapatos, se ponen brillantina en el pelo, visten sus mejores galas y salen a marcarse un baile. Cuando los pasos son arrastrados, deciden descansar.
Amigos, que estais al otro lado, os he contado la historia de las teclas de mi ordenador. Desde que he descubierto que me gusta escribir, me falta tiempo para vivir.
Me llamo Rosa. Encantada de conoceros.